La belleza de sus rasgos y su perfección siguen asombrando a quienes la contemplan. Por eso, ha sido la obra más votada por un jurado de expertos. La Dama de Elche ha superado al Pórtico de la Gloria y al Doncel de Sigüenza. Por Elena Butragueño
La diosa ibérica
Desde hace más de 2.000 años, mira pudorosamente con los iris vacíos, en contraste con la ostentosa riqueza de sus joyas y de su tocado. Son los atributos de la divinidad, ella es la diosa de la vida y de la muerte. Una escultura de rara perfección, ambigua e intrigante. Desenterrada al filo del siglo XX, el cúmulo de detalles, prodigiosamente esculpidos, desvela muchos datos sobre una España antiquísima, muy parecida a sí misma desde entonces. El toro, la mantilla y la peineta ya formaban parte de la cultura ibérica. Antes de inmortalizarse en piedra, la Dama de Elche fue una imagen venerada, vestida con telas y joyas reales.
La Dama dormía desde la noche de los tiempos, enterrada en los campos de Elche. De su sueño eterno la despertó, por casualidad va ya para un siglo, en 1897 un agricultor a golpe de azada. Aparece casi intacta, protegida por una caja de piedra con los huecos rellenos de arena cuidadosamente. Al principio, el propietario del terreno la tiene en su casa, pero la gente la quiere ver y la saca al balcón para contemplación pública. El famoso hispanista Pierre Paris está allí casualmente, para ver la representación del célebre Misterio de Elche, y se encuentra con este espectáculo formidable. Catorce días y 4.000 francos le bastan para comprar la extraordinaria pieza para el Louvre. Y cuarenta y tres años tardará el Gobierno español en recuperarla. Hoy, como cumbre del arte ibérico, preside las salas del Museo Arqueológico Nacional.
La Dama de Elche es un busto de tamaño natural en piedra caliza, en el que el cincel ha dejado una obra delicada y fiel en todos sus detalles. Una obra dual, en parte parece la máscara hierática de un ídolo y en parte el retrato de un ser vivo. Las facciones finas, la boca levemente roja (aquí y allá conserva restos de la vieja policromía) y la mirada, concentrada y perdida, de unos ojos rasgados en los que el artista, con una técnica inusual, horadó minuciosamente el iris, le dan el toque humano. Cubierta por leves túnicas de piedra, arropada por un manto, el resto es una profusión de adornos de extraordinaria riqueza que simbolizan el poder y divinizan al personaje. La funda que ciñe la mantilla llega hasta la peineta y sujeta dos grandes discos laterales. Éstos, el collar y los asombrosos pendientes como racimos de vasijas, deben ser copias de su original en oro, un tocado que al parecer se llamaba entonces pandereta.
El atavío es típicamente ibérico y se encuentra, con menos riqueza, en otras estatuas. Lo extraordinario en la Dama de Elche es la sorprendente maestría del artista en una época tan remota, y su exactitud desvela muchas claves en una pieza única que plantea no pocas interrogantes.
¿Hombre o mujer?, ¿ideal o real?, ¿verdadera o falsa? Sobre la Dama se ha especulado mucho y se ha escrito de todo. Aunque el arte ibérico tuvo muchos puntos oscuros, en la actualidad la ciencia tiene muchas de las respuestas. Lo más generalmente admitido es que se trata de una imagen femenina, realizada en el siglo V antes de Cristo. Una estatua que fue de cuerpo entero, seccionada en algún momento por un corte traumático. Su perfección, llamativamente superior al resto de las esculturas ibéricas, hace pensar que no es una mujer real, sino la representación ideal de una diosa cuyas joyas son regalos y ofrendas de sus devotos.
Recientemente un polémico investigador norteamericano, Moffit, amigo de tesis asombrosas, ha defendido que la escultura no es auténtica, sino una recreación historicista hecha en el siglo XIX. En esa época se sabía muy poco acerca del arte ibérico y es imposible que nadie inventara tal exactitud de detalles como la fíbula que sujeta la túnica interior, tan minúscula que pasa desapercibida al espectador. Aunque en España ha habido, y hay, mucho expolio y se han realizado muchas falsificaciones, la autenticidad de la Dama de Elche está fuera de toda duda.
Una vía distinta de análisis, desarrollada por el profesor Bendala, arroja nueva luz. Sostiene que hubo dos esculturas: una primera de madera, con el complemento de vestidos y joyas, realizada efectivamente en el siglo V antes de Cristo, y otra posterior realizada en piedra, que fecha dos o tres siglos más tarde. Está demostrado literariamente que estas esculturas de madera revestidas fueron muy frecuentes en el mundo antiguo griego, romano e ibérico aunque la mayoría no se ha conservado. De manera que, según esta tesis, la Dama que ahora vemos se puede entender “como la copia en piedra de una de las innumerables imágenes de vestir perdidas, que por un particular acto de devoción fue petrificada con todo lujo de detalles”.
Esta interpretación explica la labra sorprendentemente avanzada para la época en que se ha datado la obra, vincula directamente las tradiciones religiosas de aquella España remota con las del presente y convierte al gran símbolo del arte ibérico, la escultura española más famosa mundialmente, en el antecedente más antiguo de la Virgen del Rocío o de la Macarena.
Éstas son las constantes más llamativas, por enraizadas en los ritos de los españoles, que han atravesado tantos siglos. Pero excavando en el mundo ibérico se descubre, no sin cierta sorpresa, que España sigue fiel a sí misma en muchos aspectos desde entonces. Los pueblos ibéricos fueron muchos y diversos y nunca formaron una unidad política, aunque compartían creencias y costumbres y se asentaban en un mismo territorio. El geógrafo griego Estrabón describe aquella Iberia que existió antes del cambio de era como una piel de buey, limitada por el llamado Pyréne, por el Mar Nuestro y por el Atlantikós.
La sociedad, muy militarizada, estaba organizada en un complejo sistema de tribus. Había reyes, una nobleza rica y poderosa y una casta de elite, los guerreros, que fueron mercenarios muy cotizados. En el último peldaño de la escala social, como siempre, estaba la clase productora: agricultores y ganaderos, artesanos y comerciantes. Ya se exportaba vino, trigo y aceite y, según Estrabón, en ninguna otra parte se encontraba “ni oro, ni plata, ni cobre, ni hierro en tal cantidad y calidad”.
Su cultura fruto de la fusión de la influencia griega y fenicia con el sustrato indígena y heredera directa de Tartessos se expresó en una lengua y una escritura comunes y alcanzó un alto desarrollo artístico.
La escultura fue la máxima manifestación de estos pueblos, con una producción abundantísima de pequeñas figuras en piedra, bronce o terracota, y una obra mayor extraordinaria. Frisos con seres fantásticos y escenas de fiesta, mujeres flautistas y saltimbanquis. Animales de piedra plenos de carga simbólica, como el toro, y figuras humanas, como la Dama de Elche estatua y urna cineraria que se divinizan con joyas para cruzar la frontera de lo sobrenatural.
La escultura, un impulso de representación tan viejo como el hombre. Un juego entre vacío y materia que, según Miguel çngel, está en la piedra, sólo hay que quitarle lo que sobra y, por el contrario, para Giacometti es un hueco que está ahí, en el espacio, lo rellenas y aparece.
Para disfrutar más. “Reflexiones sobre la Dama de Elche”, M. Bendala. Revista de Estudios Ibéricos 1/1994. “Imagen del arte ibérico”, M. Tarradell. Ed. Polígrafa. “Arte ibérico”, Abad y Bendala. Historia del Arte nº 10. Historia 16. “Protohistoria y colonizaciones”, Alicia Rodero. Museo Arqueológico Nacional.
APOYOS
Las diez obras más votadas
Cada uno de los miembros del jurado ha votado por diez esculturas. El primer clasificado obtenía diez puntos y el último uno. El máximo era 100.
1.- La Dama de Elche (Madrid) 43,5
2.- Pórtico de la Gloria (Santiago de Compostela) 40
3.- Doncel de Sigüenza (Guadalajara) 32
4.- Claustro del monasterio de Silos (Burgos) 19
5.- San Sebastián, Alonso Berruguete (Valladolid) 17
6.- El ángel caído, Ricardo Bellver (Madrid) 16
7.- Sepulcro del Cardenal Tavera, Berruguete (Valladolid) 14
8.- Retablo de San Benito, Berruguete (Valladolid) 11,5
9.- Montserrat, Julio González (Amsterdam) 11,5
10.- Cristo Yacente, Gregorio Fernández (El Pardo) y Monumento a Martínez Campos, Mariano Benlliure (Madrid) 10,5
El gran jurado
Éstos son los diez expertos que han elegido las mejores obras escultóricas de España. Y aquí están sus votaciones.
Isidro Bango.- Catedrático de Arte Medieval de la Universisad Autónoma de Madrid.
1.-El Doncel de Sigüenza (Guadalajara). 2.-El ángel caído, Ricardo Bellver (Madrid). 3.-Transparente de la Catedral de Toledo, Narciso Tomé. 4.-Sepulcro del Cardenal Tavera, Berruguete (Toledo). 5.-Paneles de la sillería del coro de la Catedral de Toledo, Bigarny y Berruguete. 6.-Conjunto escultórico del presbiterio de la iglesia de la Cartuja de Miraflores (Burgos). 7.-El peine de los vientos, Eduardo Chillida (San Sebastián). 8.-Cristo de la Clemencia, Montañés. 9.-Magdalena Penitente, Pedro de Mena (Valladolid). 10.-Pantocrátor de la iglesia de Santiago de Carrión.
Kosme de Barañano.- Catedrático de Historia del Arte de la facultad de Bellas Artes de Bilbao.
1.-Elogio del Horizonte, Chillida (Gijón). 2.-Dama de Elche (Madrid). 3.-San Sebastián, Alonso Berruguete (Valladolid). 4.-La Dama Oferente, Pablo Picasso (Madrid). 5.-Menhir de Irunarri (Erasun, Navarra). 6.-Portada del Monasterio de Ripoll (Girona). 7.-Ermita de Quintanilla de las Viñas (Burgos). 8.-Sepulcro del Canciller Ayala (Quejana, çlava). 9.-Bronce votivo del Caballo de Calaceite (Madrid). 10.-Idolo de marfil de El Malagón (Granada).
Martín Chirino.- Escultor . Director del Centro Atlántico de Arte Moderno.
1.-Pórtico de la Gloria, Maestro Mateo (Santiago de Compostela). 2.-Dama de Elche. 3.-Salto del Leucade, Moisés de Huerta (Madrid). 4.-Sepulcro de Juan II, Gil Siloe (Cartuja de Miraflores). 5.-Santo Entierro de Juan de Juni (Valladolid). 6.-El Doncel de Sigüenza. 7.-Torsos de Mateo Inurria (Madrid). 8.-El profeta, Pablo Gargallo (Madrid). 9.-Montserrat, Julio González (çmsterdam).10-Tres mujeres, Angel Ferrant (Madrid).
Koldobika Jáuregui.- Escultor.
1.-Hueso de alcatraz grabado del magdaleniense superior. Torre. 2.-Idolos de La Hoya (Laguardia, çlava). 3.-Claustro de Silos (Burgos). 4.-Portada de la iglesia de Sta. María (Sangüesa, Navarra). 5.-Retablo de San Benito, Berruguete (Valladolid). 6.-Maquetas de cuerdas para la Sagrada Familia de Gaudí (Barcelona). 7.-Guitarra de cordel y cartón, Picasso (MOMA, Nueva York). 8.-Hombre del cordero, Picasso (Museo de Arte de Filadelfia). 9.-Cabeza llamada Le Cagoulard de Julio González (IVAM, Valencia). 10.-Abesti Gogorra, Chillida.
Julio López Hernández.- Escultor y medallista. Miembro de la Real Academia de Bellas Artes.
1.-Dama de Elche. 2.-Pórtico de la Gloria. 3.-Doncel de Sigüenza. 4.-Sepulcro del Cardenal Tavera. 5.-Magdalena Penitente. 6.-Monumento ecuestre del General Martínez Campos, Mariano Benlliure (Madrid). 7.-Montserrat. 8.-Monumento a Pérez Galdós, Victorio Macho (Madrid). 9.-María la Gitana, Julio Antonio. 10.-Mujer ante el espejo, Julio González (IVAM, Valencia).
Juan José Martín González.- Profesor emérito de la Universidad de Valladolid. Miembro de la Real Academia de Bellas Artes.
1.-Pórtico de la Gloria. 2.-San Sebastián, Berruguete (Valladolid). 3.-Virgen de las Angustias, Juan de Juni (Valladolid). 4.- El ángel caído. 5.-Desconsól, Llimona. 6.-Cristo yacente, Gregorio Fernández, (El Pardo, Madrid). 7.-Fuente de Neptuno, Juan Pascual de Mena (Madrid). 8.-Cristo de Vergara, Juan de Mesa (Guipúzcoa). 9.-San Francisco de Pedro de Mena (Toledo). 10.-Lucrecia, Damiá Campeny (Barcelona).
Vicente Martínez.- Escultor.
1.-Dama de Elche. 2.-Doncel de Sigüenza. 3.-Mujer ante el espejo. 4.-El guerrer, Moixent (Valencia). 5.-Greta Garbo, Gargallo (Madrid). 6.-La mona y su pequeño, Picasso. 7.-San Miguel, Luisa Roldán (El Escorial, Madrid). 8.-Virgen Madre sedente (Santa María la Real, Nájera, Rioja). 9.-Eva, Alonso Berruguete (Catedral de Toledo). 10.-Ciervo de bronce (Medina Azahara, Córdoba).
Alvaro Martínez Novillo. - Director del centro cultural Conde Duque.
Por orden cronológico. 1.-El cazador de liebres de Porcuna (Museo de Jaén). 2.-Calvario románico de San Juan de las Abadesas (Girona). 3.-Cristo yacente (Museo de Guadalupe, Cáceres). 4.-La Cibeles, Francisco Gutiérrez (Madrid). 5.-Estatua ecuestre del General Martínez Campos. 6.-Busto de Miguel de Unamuno, Victorio Macho (Salamanca). 7.-Las dos aguadoras de Gargallo (Reina Sofía de Madrid y Museo Gargallo de Zaragoza). 8.-Móvil de çngel Ferrant (Café Gijón, Madrid). 9.-Piedad, Jorge de Oteiza (Aránzazu, Guipúzcoa). 10.-El peine de los vientos. José
Luis Sánchez.- Escultor. Miembro de la Real Academia de Bellas Artes.
Por orden cronológico. 1.-Dama de Elche. 2.-Grupo de San Ildefonso o Cástor y Pólux, (Museo de El Prado, Madrid). 3.-Relieves del claustro de Silos (Burgos). 4.-Pórtico de la Gloria. 5.-Carlos V y el furor de Leone y Pompeo Leoni, (El Prado, Madrid). 6.-Obra escultórica de Picasso. 7.-Montserrat, Julio González. 8.-Obra completa de çngel Ferrant. 9.-Obra completa de Jorge de Oteiza. 10.-La casa del padre, Chillida (Guernica, Vizcaya).
Joaquín Yarza.- Catedrático de Historia del Arte de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Por orden cronológico. 1.-Claustro románico de Silos. 2.- Pórtico de la Gloria. 3.-Bancal de Santa Tecla, Pere Joan (Tarragona). 4.-Sepulcro de Juan II, Gil Siloe (Cartuja de Miraflores, Burgos). 5.-Presentación en el templo, Diego Siloe (Catedral de Burgos). 6.-Retablo de San Benito. 7.-Cristo yacente, Gregorio Fernández. 8.-Cristo de la Clemencia, Martínez Montañés (Catedral de Sevilla). 9.-Inmaculada, Alonso Cano (Granada). 10.-El profeta.
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